En el silencio de Dios el alma escucha.
El silencio de Dios no es ausencia, sino un lenguaje íntimo donde el alma aprende a confiar, recordar sus promesas y reconocer que Él sigue obrando a favor de sus hijos, aunque no haya respuestas audibles. En este espacio, la fe se fortalece, el corazón descansa y se escucha su amor, a menudo enseñando a creer más allá de lo que se siente.
Es un lenguaje: Dios utiliza el silencio para hablar de forma profunda, no para ignorar.
Tiempo de espera: Es una invitación a descansar, confiar en Su tiempo y recordar lo que Él ya ha hecho.
Actitud de adoración: La respuesta del alma en el silencio es adorar, esperar y mantener la fe, incluso en la "noche" o la duda.
Acción silenciosa: Que Dios guarde silencio no significa que no esté trabajando en sus propósitos.
El silencio es una oportunidad para que el alma madure y pase de buscar respuestas
a buscar la presencia de Dios.
¿Por qué te desesperas, alma
mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar
otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! Salmo 42:11 (NBLA)
DIOS HABLA A TRAVES DEL SILENCIO.
Hija del altísimo y Sierva de Jesucristo
Ministerio de la Mujer a los pies del Maestro
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