El Gozo Nacido en Belén
Sermón predicado el domingo 24 de diciembre de 1871
por Charles Haddon Spurgeon
Spurgeon sigue siendo muy influyente entre los cristianos de
varias denominaciones, para algunos de los cuales es conocido como el
"Príncipe de los Predicadores".
No hagas banquetes como si
quisieras celebrar la fiesta de Baco (dios greco-romano del vino); no
vivas mañana como si adorases alguna divinidad ...
Hay quienes pretenderán
exhibir gozo al recordar el nacimiento de nuestro Salvador, pero no buscarán su
placer en el Salvador: necesitarán muchas adiciones a la fiesta antes que
puedan estar satisfechos. El gozo en Emmanuel sería un pobre tipo de alegría
para ellos.
El gozo que proporciona el Evangelio no es prestado, sino que florece en
su propio jardín. Podemos decir en verdad, con el lenguaje de uno de nuestros
más dulces himnos:
"No necesito salir en busca de gozo,
Tengo una fiesta en casa;
Mis suspiros ahora son canciones,
Mi corazón ya no anda errante.
Llegando de arriba, la Paloma Bendita
Ha venido a mi pecho,
Para testificar Su eterno amor,
Y dar descanso a mi espíritu."
Que nuestro gozo sea agua viva proveniente de aquellas fuentes sagradas que el Señor mismo ha excavado. Que su gozo habite en nosotros, para que sea pleno. Del gozo de Cristo no podemos poseer demasiado. No tememos excedernos cuando Su amor es el vino que bebemos. ¡Oh, estar sumergidos en esta corriente pura de deleites espirituales! ¿Pero por qué la venida de Cristo a este mundo es ocasión de gozo? La respuesta es como sigue: primero, porque es por siempre un hecho gozoso que Dios esté en alianza con el hombre, especialmente cuando la alianza es tan cercana que Dios toma en verdad nuestra humanidad en unión con Su divinidad; de manera que Dios y el hombre constituyen una divina y misteriosa persona.
Hija del Altísimo y Sierva de Jesucristo
Dra. Zaida M de Navas
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