
Un árbol crece en muchos tipos de buena tierra. Nosotros también podemos. En el poema sobre el roble, la tierra es el amor.
Su enorme sistema de raíces también les permite obtener suficiente agua y nutrientes del suelo.
En algunos casos, las raíces penetran hasta una profundidad ...
Como seguidores de Cristo y de la Palabra de Dios, debemos ir consumiendo alimento sólido, es decir debemos ir desarrollando raíces profundas con Dios y su palabra.
Necesito que mis raíces de fe sean profundas, como el creyente que se menciona en Jeremías 17:7-8: «Bendito es el hombre que confía en el Señor, Cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto».
Cuando llegue el temor, las raíces profundas nos mantienen seguros en el amor de Dios. Cuando lleguen las sorpresas como vientos fuertes, turbulentos, las raíces profundas nos sujetan con la verdad de que Dios está en control.
Las raíces profundas nos mantienen firmes en la paz de Dios durante la tormenta que no apareció en el radar.
Un árbol de 10 metros puede tener raíces de 18 a 30 metros. Así como un árbol, requiere anclaje para no caer, igual nosotros, debemos echar raíces profundas, ...
1 Dios bendice a quienes no siguen malos consejos, ni andan en malas compañías, ni se juntan con los que se burlan de Dios. 2 Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche. 3 Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!
Mateo: 13:21 (RVR1960) dice: "pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza". Este versículo, parte de la parábola del sembrador,
Mateo v. 23 La semilla que fue sembrada en tierra fértil representa a la persona que oye el mensaje de las buenas nuevas (la palabra) y no solamente lo oye, sino que lo entiende, lo hace suyo, lo guarda en su corazón, dando fruto abundante. Aquella persona que escucha, recibe, entiende y obedece las enseñanzas de Jesús, es una persona que lleva fruto espiritual abundante. Recibir el mensaje del evangelio es para bendición y edificación no solo de quien lo acepta, sino para quienes están a su alrededor, pues el fruto es una bendición compartida.
Dra. Zaida Marcano de Navas
Sierva de Jesucristo e Hija del Altísimo
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