Las personas piadosas hablan de la
abundancia de un corazón
piadoso.
El
arte de llevar el mensaje o exponer la palabra de Dios, llega al oyente con el propósito
de Dios cuando verdaderamente tenemos un corazón piadoso, y transformado.
Nuestros corazones están abiertos delante de
Dios y Él lo ve todo: nuestros motivos, deseos, intenciones y acciones.
Afortunadamente, Él es el Dios quien, por la obra de gracia de su Hijo y su
Espíritu, cambia los corazones y nos da una mente renovada, una conciencia
despierta, y limpia.-
Reflexión de hoy en “La lengua del justo es
plata escogida, pero el corazón de los impíos es poca cosa. “
PROVERBIOS 10: 20
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